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Huellas conscientes

05/07/2019 | , , , , , , , , , , , ,

Estamos tan habituados a caminar por el asfalto que apenas somos conscientes de que nuestro paso deja huella allá por donde pisamos. Solamente, caminando por la orilla de la playa, viendo cómo el mar borra los pasos que hemos dado, caemos en la cuenta de ello. Pero a veces, hace falta más de una ola para que desaparezca nuestra huella.

Con la huella de carbono pasa lo mismo. Estamos tan habituados a que nuestra actividad diaria genere gases de efecto invernadero (GEI), que hemos dejado de ser conscientes del impacto negativo que generamos. Cada uno de nosotros y cada una de nuestras organizaciones.

Mediante el cálculo de la huella de carbono de una organización identificamos la cantidad de emisiones de GEI que son liberadas a la atmósfera como consecuencia de cualquier actividad, permitiéndonos identificar todas las fuentes de emisiones y, por tanto, poder establecer de manera fundada, medidas de reducción efectivas.

El cálculo no es excesivamente complejo, pero requiere establecer al inicio claramente los límites de la organización y el alcance que se le quiere dar al análisis en función de las actividades que conforman la cadena de valor.

Las emisiones de una organización pueden ser directas o indirectas, en función de si provienen de fuentes propiedad de la organización o simplemente son consecuencia de su actividad pero no están controladas directamente por ella. Para facilitar la identificación de todas, se han definido 3 alcances de cálculo:

  • Alcance 1, emisiones directas, correspondientes a la combustión de combustibles fósiles (calderas, vehículos, instalaciones, etc.) y emisiones fugitivas de sistemas de refrigeración y climatización (gases refrigerantes);
  • Alcance 2, emisiones indirectas, correspondientes a la generación de electricidad adquirida y contratada por la organización;
  • Alcance 3, emisiones indirectas, correspondientes a actividades de la organización pero que se producen en instalaciones o con medios controlados por otra organización (viajes de trabajo, desplazamientos diarios de plantilla al trabajo, transporte de materia primas, logística, gestión de residuos, etc.)

Calculando la huella de carbono de la organización, estamos obteniendo el indicador de ecoeficiencia por excelencia. Esta información la podemos utilizar para mejorar la eficiencia energética de la organización, lo que implicará una mejora en la rentabilidad económica; y también como herramienta de comunicación con nuestros grupos de interés (por ejemplo, incluyendo los datos en la memoria anual de desempeño o a través del sello que ofrece el Ministerio de Transición Ecológica a las organizaciones que registran su huella), lo que nos ayudará a conectar, entre otros, con la clientela actual y la potencial.

Un proceso de cálculo de la huella de carbono de la organización tiene que ser algo más que llegar a un número final de toneladas de CO2-eq emitidas. Debe ser también, una oportunidad para sensibilizar e involucrar a la plantilla. Que no solo identifique y cuantifique las fuentes emisoras de gases de efecto invernadero, sino que empodere a las personas de la organización para que se adueñen de las soluciones y de los objetivos de reducción.

Para que una organización sea consciente, deben serlo las personas que la conforman. Y esto significa que se tiene que trabajar con ellas para que hagan suya la emergencia climática, para que reflexionen cómo sus acciones y decisiones cotidianas en casa, en el trabajo, a la hora de comprar, tienen importancia. Y por supuesto se les debe involucrar durante todo el proceso de cálculo, identificando oportunidades para disminuir las emisiones de la organización, reflexionando sobre la viabilidad de implantación, y sobre todo, apropiándose de las soluciones para llevarlas a cabo. En Cuatrotercios lo tenemos claro, por eso hemos diseñado de esta forma, y en alianza con ISENER (Instituto de Sostenibilidad Energética), el programa Huellas Conscientes.

Seamos conscientes de nuestra huella de carbono y hagamos que la única huella que dejemos visible durante unos instantes sea la de nuestros pasos paseando por la playa.


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